Tengo quince y papá cree que puedo.Cree que soy fuerte,que soy valiente y que pronto nos veremos.Papá confía en mí,y eso me hace grande.Incluso me dice que soy la niña más bonita de todas,aunque sé que miente,sé que lo dice porque soy su hija y eso es lo que dicen los padres.Papá me quiere.Por eso creo que la distancia no hace el olvido.Tengo quince,y aunque diga que me gustaría tener dieciocho y unos centímetros más de estatura,en realidad preferiría tener seis y estar con papá.A veces cuando hablo con él,no puedo reprimir mis lágrimas y tengo que colgar con la estúpida excusa de que tengo que estudiar.Y me gusta que papá me diga que está orgulloso de mí y que me quiere.Tengo quince,y cuando cumpla dieciséis,que será dentro de unos meses,solo quiero un regalo:ver a papá.Pero para ver a papá,necesito estar bien,porque si no,papá no querrá verme.Papá me ha dicho que tengo una sonrisa muy bonita,que todavía se acuerda cuando reía a carcajadas.Dice que mi primo también me quiere mucho,y mi abuela,y que allí todos me quieren un montón.Me encanta oírlo;la gente que te quiere de verdad nunca se olvida de ti.A mi me encanta que me quieran,pero me da miedo querer a mí.Papá dice que el miedo nos hace fuertes,pero eso conmigo no funciona.Papá tiene mucha labia,sabe qué decir en cada momento y cómo decirlo.Papá dice que no quiere que nadie me haga daño y yo casi siempre le respondo lo mismo:''los sentimientos no se controlan papi...''.Papá también me dice que soy una princesa,la princesa de su reino y que nadie va a quitarme ese título.Y cuando estoy en las nubes,en la cúspide de mi egocentrismo,incluso llego a creérmelo.En cambio cuando estoy por los suelos,simplemente le doy la razón.Papá...bueno,papá es un hombre que tiene sus defectillos y son cosas que aún así me hacen quererle más.Aunque me da rabia algunas veces que sea tan estricto,tan perfeccionista,tan controlador.Odio cuando dice que se acuerda cuando era la hija perfecta;nunca fui la hija perfecta.Solo que la mayoría de las cosas que hice siempre,las hacía para que papá se sintiese orgulloso de mí.Empecé en la A.P.M porque quería que papá dijese que tenía una hija tan bonita que estaba allí-bueno,a parte estar en la A.P.M me encantaba,eso era lo único;y todas,todas las cosas que hice a partir de allí siempre fueron por la misma razón.
Recuerdo incluso aquellos martes y jueves por las mañanas,cuando velita me dejaba en la puerta del gimnasio para ir al curso de natación...odiaba nadar,me daba pánico morir ahogada,el solo hecho de pensarlo me ponía enferma.Entonces esperaba a que mi abuela se hubiese marchado,salía y me quedaba fuera,con mi mp3 escuchando música.Entonces cuando faltaba muy poco para que llegasen a buscarme,volvía a entrar y me sentaba en la cafetería,a esperar.Y llegaba mi abuela y me preguntaba qué tal me había ido,y yo fingía que me encantaba y que era muy buena.Aunque no siempre hice eso,a veces incluso entraba y lo intentaba,pero no.No me gustaba,definitivamente no.
Pero ahora,ahora tengo quince,y sé muchas cosas,aunque no estoy segura de ellas,de la que más segura estoy es de que papá me quiere,sea como sea...
Fabi Betancourt-
No hay comentarios:
Publicar un comentario